miércoles, 12 de junio de 2013



EL TEMOR DE LA VUELTA AL ABISMO…

Sudoración fría, temblores, garganta seca, palpitaciones y la aceleración de mis latidos cardiacos; son todas, señales que algo no anda bien en mi.
Y es que el temor de la vuelta al abismo me hace revivir todo aquello que ya creía olvidado, o sino olvidado pensé que era algo q ya había dejado en el pasado, pero todo ello regresa de  mis memorias cuando mi corazón se siente estremecer y se congela hasta las más profundas de sus fibras.
Post palpitaciones, mi corazón se congela, el frio recorre cada aurícula como si el impulso nervioso se hubiera convertido en frio, pasando por cada cavidad en el, siento como mi cuerpo se fatiga y cesa el aliento, cada bocanada de aire se hace más difícil de captar y hasta que al final con un NO LO SE MUJER MIA, QUIZA SEA MEJOR DEJARLO TODO ASI, mi cuerpo siente desfallecer, cae abruptamente al pavimento y pierdo la conciencia.
Cuando recupero la conciencia, y recuerdo lo ocurrido como un mal sueño, me doy cuenta que mi vida no es un sueño, mi dolor no lo es, mi ser y mi tristezas son reales, mi corazón se enfrió por un momento pero no he muerto, estoy aquí, aun me estremezco al recordar tus palabras pero aun estoy aquí, así se siente, la inspiración y espiración profunda así me lo advierten.

No te pido que desistas de lo ya decidido, solo te pido no más vuelta al abismo. TE AMOOO

lunes, 12 de noviembre de 2012

No solo quiero existir, quiero vivir...

Esas fueron la ultimas palabras de una joven de 26 años, que cuando pequeña,y junto con otra niña mas fueron secuestradas y puestas en cautiverio por 4 años, sin ver la luz del día,  los rayos del sol, y sin saber si ya había llegado la noche,siendo esclavas de un pseudohumano con la mente tan trastornada y perturbada como su propia alma. Ellas dibujaban personajes de cuentos populares en las paredes, uno de ellos el del lobo y los cerditos, el lobo con su fuerza y temibles colmillos y el cerdito tan vulnerable y asustado como ellas; en otra de las paredes se podía ver el sol radiante que dibujaba en su rostro una cálida sonrisa y el amarillo combinado con naranja que parecía darle un resplandor contrastante con la lúgubre habitación.