No solo quiero existir, quiero vivir...
Esas fueron la ultimas palabras de una joven de 26 años, que cuando pequeña,y junto con otra niña mas fueron secuestradas y puestas en cautiverio por 4 años, sin ver la luz del día, los rayos del sol, y sin saber si ya había llegado la noche,siendo esclavas de un pseudohumano con la mente tan trastornada y perturbada como su propia alma. Ellas dibujaban personajes de cuentos populares en las paredes, uno de ellos el del lobo y los cerditos, el lobo con su fuerza y temibles colmillos y el cerdito tan vulnerable y asustado como ellas; en otra de las paredes se podía ver el sol radiante que dibujaba en su rostro una cálida sonrisa y el amarillo combinado con naranja que parecía darle un resplandor contrastante con la lúgubre habitación.
Pero de que fuerza sobrehumana y que poder mental pudieron haberse hecho acreedoras estas jóvenes para solo aceptar ayuda psiquiátrica por un día ya que al enterarse que solo las pondrían a dormir todo el día, decidieron ayudarse ellas mismas.
Nunca mas fueron a una terapia, ellas solo decidieron volver a nacer y vivir intensamente, poniendo en el baúl de los recuerdos toda la historia vivida durante esos cuatro terribles años, después de algún tiempo conocieron a buenos hombres y enlazaron sus vidas en matrimonio con ellos,ya casadas regresaron al lugar dejado atrás, cualquiera que lo viera de fuera creería que había sido una celda de castigo para pequeños, pues la entrada era muy angosta y una vez dentro, el techo muy bajo, ellas se embarcaron en esa prueba, temerosas en un inicio, ya instaladas allí, no sintieron la explosión de sentimientos que esperarían experimentar, muy por el contrario, al salir después de una apacible visita, lo que surgió en sus almas y en sus mentes, fue una liberación definitiva, la expansión en los pulmones que tanto les falta para terminar de curar esa herida ya cerrada pero con tejido de cicatrización aun formando por dentro.
Ellas decidieron liberarse de esa historia de tristeza y amargura y empezar a reescribir sus historias, dejaron de victimizarse para convertirse en mujeres que trabajan, ríen lloran,aman que ven crecer los frutos bajo el sol que solo dibujaban en paredes, ellas son mujeres que han dejado de existir para ahora empezar a vivir.

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