No solo quiero existir, quiero vivir...
Esas fueron la ultimas palabras de una joven de 26 años, que cuando pequeña,y junto con otra niña mas fueron secuestradas y puestas en cautiverio por 4 años, sin ver la luz del día, los rayos del sol, y sin saber si ya había llegado la noche,siendo esclavas de un pseudohumano con la mente tan trastornada y perturbada como su propia alma. Ellas dibujaban personajes de cuentos populares en las paredes, uno de ellos el del lobo y los cerditos, el lobo con su fuerza y temibles colmillos y el cerdito tan vulnerable y asustado como ellas; en otra de las paredes se podía ver el sol radiante que dibujaba en su rostro una cálida sonrisa y el amarillo combinado con naranja que parecía darle un resplandor contrastante con la lúgubre habitación.
